Entrevista al periodista Wilfredo Miranda, premio Ortega y Gasset 2022: “El periodismo “nica” no ha claudicado ante la brutal embestida de la dictadura”.
Por: Fecha: 20 junio, 2022 Categorias: Noticias,Observatorio Libertad de expresión,Otras noticias Internacionales
Obtenido de El País (Madrid), 20 de junio 2022

Wilfredo Miranda Aburto nació en 1991 en Nicaragua. Apenas tiene 30 años, pero a los 27 ya había recibido el prestigioso Premio Iberoamericano en los Premios Internacionales de Periodismo Rey de España (2019), de Agencia EFE y la Agencia Española de Cooperación Internacional por su reportaje «¡Disparaban con precisión: a matar!». En esa ocasión el jurado afirmó:  

«[Es un] interesante ejemplo de investigación, que aporta datos contundentes y muy graves sobre la represión de las protestas ocurridas en Nicaragua desde abril de 2018 y que el Gobierno de ese país había negado… tuvo una gran repercusión en medios y redes y concitó el interés de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), que incluyó los datos obtenidos en su informe sobre la situación en Nicaragua y se demostró que los disparos no fueron accidentales, sino efectuados por francotiradores».

Este año, Wilfredo Miranda, junto con todo el equipo del medio digital Divergentes, fue galardonado con el Premio Ortega y Gasset 2022 a la mejor cobertura multimedia: El reto tras la masacre: memoria, verdad, justicia y no repetición, una serie de reportajes que, según Miranda “…es nuestro aporte como periodistas para un eventual proceso de justicia internacional para establecer responsabilidades”.

PEN Uruguay entrevistó a Wilfredo para saber sobre la situación del periodismo nicaragüense ante una dictadura que, según el periodista Stephen Kingser, corresponsal de guerra de The New York Times para Nicaragua durante los años 80s, es “el régimen más brutal de América Latina”.

PEN Uruguay: “El Ortega y Gasset 2022 ¿Qué premió en esta serie de reportajes multimedia?”

Wilfredo Miranda: Recibimos el premio Ortega y Gasset con mucho asombro, ya que es un galardón que sólo lo han ganado colegas que nosotros, desde la redacción de Divergentes, admiramos y respetamos. Por tal razón la obtención del premio en la mejor categoría multimedia por el especial “El Reto tras la Masacre: verdad, justicia y no repetición” ha significado una bocanada de oxígeno en un contexto tan hostil para el ejercicio del oficio, como lo es Nicaragua bajo la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo. Lo que premia Ortega y Gasset es la persistencia, valor y rigor de un equipo de reporteros conformado en su mayoría por jóvenes que no superan los 38 años de edad y que intentan ejercer un periodismo que aporte a esa búsqueda de justicia en Nicaragua.

Este especial lo realizamos durante todo un año, después de plantearnos la necesidad que existe en el país por construir memoria en torno a los crímenes de lesa humanidad cometidos por policías y paramilitares del régimen sandinista. El aporte del periodismo de “Divergentes” ha sido hacer una radiografía profunda del engranaje represivo de la dictadura, delimitando claramente a los responsables intelectuales y perpetradores de todas las fases represivas. Identificar la evolución de la represión y sus patrones, a través de las voces de las víctimas sobre todo, y con fuentes oficiales –muy escasas– que resultan en un mosaico que se traslapan para dimensionar la masacre que se cometió en Nicaragua.

El Reto tras la Masacre es nuestro aporte como periodistas para un eventual proceso de justicia internacional para establecer responsabilidades. Es un ejercicio primordial porque Nicaragua es un país muy desmemoriado, que todavía no sabe a cabalidad lo que sucedió durante el somocismo, durante la primera dictadura sandinista y durante la masacre de abril, el peor derramamiento de sangre desde la posguerra. En ese sentido, este ejercicio periodístico se acerca a la verdad con humanismo, ética, rigor, contrastando la información y nos dio como resultado este especial multimedia que ha sido galardonado con el Ortega y Gasset. Creemos que el premio recibido es un espaldarazo para el periodismo independiente de Nicaragua en general, porque no claudica ante la embestida represiva.

PEN Uruguay: “¿Cómo han logrado los medios independientes en Nicaragua seguir haciendo periodismo profesional?”

Wilfredo Miranda: Como dije antes, el periodismo “nica” no ha claudicado ante la brutal embestida de la dictadura. En las circunstancias actuales, seguir, no callar para seguir informando, implica dos realidades insoslayables: el exilio o ir a la cárcel. La mayoría de los periodistas independientes ha descartado la segunda opción, ya que tenemos muy claro que un periodista preso no sirve para nada. Desde junio de 2021, cuando el gobierno lanzó a la Fiscalía para amedrentar a la prensa independiente, más de 120 nos hemos exiliado. De modo que en el exilio hemos encontrado la manera para reinventarnos, con todas las dificultades que implica a nivel editorial, personal y económico.

En el caso de “Divergentes”, la mayoría del equipo continúa en Nicaragua haciendo un trabajo casi que clandestino. Si bien creemos en el periodismo que va a la calle a patearlas, el estado policial impuesto en Nicaragua cada día deja menos resquicios para que los reporteros puedan moverse.


La persecución contra los periodistas no sólo ha implicado que Nicaragua es el único país que no cuenta con un periodico impreso en todo el hemisferio occidental, que hayan tres redacciones confiscadas (La Prensa, Confidencial y 100% Noticias), tres periodistas presos, sino que significa que no quedan fuentes para hablar, que hay leyes diseñadas para criminalizar la libre expresión y prensa. Los reporteros no firman sus reportajes por una cuestión de seguridad, se tienen que cambiar de casa constantemente debido al acoso policial, sus familias reciben hostigamiento y la carga emocional se torna muy incómoda. No se puede negar que muchos medios de comunicación han sucumbido a las presiones oficiales y se ha instalado una autocensura preocupante pero comprensible. Cada periodista es dueño de su propio miedo y solo él sabe hasta dónde llegar y qué está dispuesto a sacrificar… Pese a todo ello, el equipo de “Divergentes” no ceja en su empeño por seguir haciendo periodismo que va a comunidades alejadas, que encuentra la manera de conectar con fuentes pese al apagón informativo impuesto por el gobierno; seguir investigando más allá de la agenda diaria para conseguir trabajos como el premiado, que ofrece dimensión a los lectores.  

PEN Uruguay: “¿Cómo se logra mantener la cobertura y las fuentes en un país donde existe un férreo estado policial y un poder judicial que condena a opositores y periodistas? Incluso las mismas fuentes pueden ser judicializadas por opinar.”

Wilfredo Miranda: Es muy difícil. Si uno entra a los medios independientes de Nicaragua se verá mucha fuente anónima. No creemos en el abuso del anonimato, pero se ha vuelto la única manera de preservar la libertad de las pocas fuentes que todavía se atreven a hablar en Nicaragua. El anonimato nos obliga a ser más riguroso a la hora de contar: contrastar, chequear más veces, buscar más pruebas para decirle al lector, mira aquí no solo es la opinión de un anónimo sino que hemos verificado por nuestros medios lo que esta fuente dice. Es un trabajo más arduo pero es nuestra responsabilidad cumplirla si en realidad queremos hacer un periodismo sin fisuras, a prueba de los bulos del gobierno y su propaganda que lo demeritan a diario.

PEN Uruguay: “Después de 2018 surgieron en Nicaragua varias plataformas digitales de noticias como “Artículo 66”, “Despacho 505”, “Nicaragua Investiga”, entre otros, e incluso el mismo “Divergentes”: ¿Cómo valoras que, ante la censura y las represalias, el periodismo haya respondido con más medios en Nicaragua? ”

Wilfredo Miranda: Al menos 14 medios digitales surgieron en Nicaragua a raíz de la censura tras las protestas de 2018. Ha sido una camada de medios hechos por colegas valientes y que han encontrado en internet y las redes sociales el último reducto que el gobierno no ha podido controlar y censurar. Es valioso este espectro de medios. En ese sentido, cuando “Divergentes” nació, vimos que había una buena oferta de “breaking news”, pero no de periodismo de profundidad, de análisis, de crónicas, investigaciones… identificamos ese vacío y saltamos literalmente con esa ambición entre manos. Al mismo tiempo nos propusimos combinar el rigor periodístico con las nuevas formas de contar, en nuevas plataformas para llegarles a audiencias más variadas; producimos y diseñamos nuestro contenido con una prioridad: en vertical, ya que la mayoría de nuestras visitas provienen de los móviles. Tratamos de hacer un periodismo más asequible, más entretenido que no solo deje al lector información de calidad sino una buena experiencia como usuario en nuestras plataformas. En ese sentido, el periodismo nicaragüense no solo es valiente sino que es muy completo y es una pared que el gobierno no ha podido derribar por completo, como sí lo ha conseguido con la oposición, organismos de derechos humanos, oenegés, etc.

PEN Uruguay: “ El periodismo nicaragüense ha tenido una tradición de denuncia al poder, pero también de censura y represión a lo largo de su historia, ¿Podrías hacernos una descripción del periodismo en Nicaragua antes de abril de 2018 y después de esa fecha? ¿Ha cambiado o es el mismo? ”

Wilfredo Miranda: Antes de 2018, Nicaragua ya era un régimen alérgico a la prensa. Sin embargo, había una tolerancia oficial, por llamarla de alguna manera, más amplia. Es decir, el gobierno no se atrevía a cerrar medios como lo hizo después por una cuestión de salvaguardar apariencias. Sin embargo, el estallido social de 2018 lo cambió todo y los medios de comunicación fueron claves para documentar las graves violaciones a los derechos humanos; como en mi caso las ejecuciones extrajudiciales cometidas por policías y paramilitares. El régimen entendió eso y se enfiló contra el periodismo, a desarticularlo a tope. Entonces entramos en una fase de resistencia, exilio y nuevos retos. Pero eso, el periodismo en Nicaragua siempre ha soportado los cimbronazos de las dictaduras. Así, parafraseando el titular de La Prensa en 1978 cuando asesinaron a Pedro Joaquin Chamorro, los enterrados siempre son ellos, los sátrapas como Somoza y ahora Ortega. Resistir y no claudicar es parte del ADN de los periodistas “nicas”.

PEN Uruguay: “Para finalizar, queremos hacerte esta simple pregunta sobre este oficio, ¿Por qué te dedicas al periodismo?˝

Wilfredo Miranda: Te doy una respuesta trillada pero creo que es lo más acertado: porque vale la pena. Porque es un compromiso que se renueva después de cada reportaje por tratar de aportar a tener un mejor país, un mejor mundo. El periodismo, como dijo Alma Guillermoprieto, es un privilegio de estar en primera fila aunque el espectáculo sea nefasto. Es una experiencia fascinante todo el tiempo. Un latir duro, pero que vale la pena.


Interview with journalist Wilfredo Miranda, winner of the Ortega y Gasset 2022 award: “Nica” journalism has not given in to the brutal onslaught of the dictatorship”.

Retrieved from El País (Madrid), June 20, 2022

Wilfredo Miranda Aburto was born in 1992 in Nicaragua. He is barely 30 years old but, at 26, he had already received the prestigious Ibero-American Award at the King of Spain International Journalism Awards (2018), from Agencia EFE and the Spanish Agency for International Cooperation for his report «They shot with precision: at to kill!» . On that occasion the jury affirmed:

«[It is an] interesting example of investigation, which provides conclusive and very serious data on the repression of the protests that have occurred in Nicaragua since April 2018 and that the Government of that country had denied… it had a great impact in the media and networks and aroused the interest of the Inter-American Commission on Human Rights (IACHR), which included the data obtained in its report on the situation in Nicaragua and it was shown that the shots were not accidental, but carried out by snipers.

This year, Wilfredo Miranda, along with the entire team from the digital media Divergentes, was awarded the 2022 Ortega y Gasset Award for the best multimedia coverage: The challenge after the massacre: memory, truth, justice and non-repetition, a series of reports which, according to Miranda «…is our contribution as journalists to an eventual international justice process to establish responsibilities.»

PEN Uruguay interviewed Wilfredo to find out about the situation of Nicaraguan journalism in the face of a dictatorship that, according to journalist Stephen Kingser, The New York Times war correspondent for Nicaragua during the 1980s, is «the most brutal regime in Latin America«.

PEN Uruguay: «What was awarded in this series of multimedia reports by Ortega y Gasset 2022?»

Wilfredo Miranda: We received the Ortega y Gasset award with great astonishment, since it is an award that has only been won by colleagues that we, from the writing of Divergentes, admire and respect. For this reason, obtaining the award in the best multimedia category for the special «The Challenge after the Massacre: truth, justice and non-repetition» has meant a breath of oxygen in a context as hostile to the exercise of the trade, as is Nicaragua. under the dictatorship of Daniel Ortega and Rosario Murillo. What Ortega y Gasset rewards is the persistence, courage and rigor of a team of reporters made up mostly of young people who are under 38 years of age and who try to practice journalism that contributes to the search for justice in Nicaragua.

We made this special for a whole year, after considering the need that exists in the country to build memory around the crimes against humanity committed by police and paramilitaries of the Sandinista regime. The contribution of the journalism of «Divergentes» has been to make a deep x-ray of the repressive gear of the dictatorship, clearly delimiting the masterminds and perpetrators of all the repressive phases. Identify the evolution of the repression and its patterns, through the voices of the victims above all, and with official sources –very scarce– that result in a mosaic that overlaps to dimension the massacre that was committed in Nicaragua.

The Challenge after the Massacre is our contribution as journalists to an eventual international justice process to establish responsibilities. It is an essential exercise because Nicaragua is a very forgetful country, which still does not fully know what happened during Somocism, during the first Sandinista dictatorship and during the April massacre, the worst bloodshed since the war. In that sense, this journalistic exercise approaches the truth with humanism, ethics, rigour, contrasting the information and gave us as a result this special multimedia that has been awarded the Ortega y Gasset. We believe that the award received is a boost for independent journalism in Nicaragua in general, because it does not give in to the repressive onslaught.

PEN Uruguay: “How have the independent media in Nicaragua managed to continue doing professional journalism?”

Wilfredo Miranda: As I said before, “nica” journalism has not given in to the brutal onslaught of the dictatorship. In the current circumstances, to continue, not to remain silent in order to continue informing, implies two unavoidable realities: exile or going to jail. Most independent journalists have ruled out the second option, since we are very clear that an imprisoned journalist is useless. Since June 2021, when the government launched the Prosecutor’s Office to intimidate the independent press, more than 120 of us have gone into exile. So in exile we have found a way to reinvent ourselves, with all the difficulties that this implies at an editorial, personal and economic level.

In the case of “Divergentes”, most of the team continues in Nicaragua doing almost clandestine work. Although we believe in journalism that goes to the streets to kick them, the police state imposed in Nicaragua every day leaves fewer loopholes for reporters to move.


The persecution against journalists has not only meant that Nicaragua is the only country that does not have a printed newspaper in the entire Western Hemisphere, that three newsrooms have been confiscated (La Prensa, Confidencial and 100% Noticias), three journalists are in jail, but which means that there are no sources left to speak of, that there are laws designed to criminalize free expression and the press. Reporters do not sign their reports for security reasons, they have to constantly move house due to police harassment, their families are harassed and the emotional burden becomes very uncomfortable. It cannot be denied that many media outlets have succumbed to official pressure and a worrying but understandable self-censorship has been installed. Each journalist is the owner of his own fear and only he knows how far to go and what he is willing to sacrifice… Despite all this, the «Divergent» team does not give up its efforts to continue doing journalism that goes to remote communities, which finds the way to connect with sources despite the information blackout imposed by the government; continue researching beyond the daily agenda to get works like the award-winning one, which offers dimension to readers.

PEN Uruguay: “How is it possible to maintain coverage and sources in a country where there is a strong police state and a judiciary that condemns opponents and journalists? Even the same sources can be prosecuted for giving their opinion.”

Wilfredo Miranda: It is very difficult. If you go into the independent media in Nicaragua, you will see a lot of anonymous sources. We do not believe in the abuse of anonymity, but it has become the only way to preserve the freedom of the few sources that still dare to speak in Nicaragua. Anonymity forces us to be more rigorous when telling: contrast, check more times, look for more evidence to tell the reader, look here, it is not only the opinion of an anonymous person but we have verified by our own means what this source says . It is a more arduous job but it is our responsibility to fulfill it if we really want to do journalism without fissures, proof of government hoaxes and its propaganda that detract from it on a daily basis.

PEN Uruguay: «After 2018, several digital news platforms emerged in Nicaragua such as «Article 66», «Despacho 505», «Nicaragua Investigates», among others, and even «Divergentes» itself: How do you assess that, in the face of censorship and reprisals, has journalism responded with more media in Nicaragua?”

Wilfredo Miranda: At least 14 digital media emerged in Nicaragua as a result of the censorship after the 2018 protests. It has been a litter of media made by brave colleagues and they have found on the internet and social networks the last redoubt that the government has not able to control and censor. This spectrum of media is valuable. In that sense, when “Divergentes” was born, we saw that there was a good supply of “breaking news”, but not in-depth journalism, analysis, chronicles, investigations… we identified that gap and literally jumped in with that ambition in hand. At the same time we set out to combine journalistic rigor with new ways of telling, on new platforms to reach more varied audiences; we produce and design our content with one priority: vertically, since most of our visits come from mobiles. We try to make journalism more affordable, more entertaining that not only provides the reader with quality information but also a good user experience on our platforms. In that sense, Nicaraguan journalism is not only brave but it is also very complete and it is a wall that the government has not been able to completely break down, as it has done with the opposition, human rights organizations, NGOs, etc.

PEN Uruguay: “Nicaraguan journalism has had a tradition of denouncing power, but also of censorship and repression throughout its history. Could you give us a description of journalism in Nicaragua before April 2018 and after that date? Has it changed or is it the same?”

Wilfredo Miranda: Before 2018, Nicaragua was already a regime allergic to the press. However, there was an official tolerance, so to speak, broader. That is to say, the government did not dare to close media as it did later for a matter of safeguarding appearances. However, the social outbreak of 2018 changed everything and the media were key to documenting the serious human rights violations; as in my case the extrajudicial executions committed by police and paramilitaries. The regime understood that and went against journalism, to dismantle it to the fullest. So we entered a phase of resistance, exile and new challenges. But that, journalism in Nicaragua has always endured the shocks of dictatorships. Thus, paraphrasing the headline of La Prensa in 1978 when Pedro Joaquin Chamorro was assassinated, those buried are always them, the satraps like Somoza and now Ortega. Resisting and not giving up is part of the DNA of “nica” journalists.

PEN Uruguay: “To conclude, we want to ask you this simple question about this profession, why do you dedicate yourself to journalism?˝

Wilfredo Miranda: I give you a hackneyed answer but I think it’s the right thing to do: because it’s worth it. Because it is a commitment that is renewed after each report to try to contribute to having a better country, a better world. Journalism, as Alma Guillermoprieto said, is a privilege to be in the front row even if the show is disastrous. It is a fascinating experience all the time. A hard beat, but worth it.


Entretien avec le journaliste Wilfredo Miranda, lauréat du prix Ortega y Gasset 2022: «Le journalisme des « Nica » n’a pas cédé à l’assaut brutal de la dictature».

Récupéré d’El País (Madrid), le 20 juin 2022

Wilfredo Miranda Aburto est né en 1992 au Nicaragua il y a à peine 30 ans. Mais déjà à 26 ans, il avait reçu le prestigieux Prix Ibéro-Américain de journalisme international du roi d’Espagne (2018), de l’Agencia EFE et de l’Agence espagnole de coopération internationale pour son reportage «Ils ont tourné avec précision : à tuer!» . À  cette occasion, le jury a affirmé:

«[C’est un] exemple intéressant d’enquête, qui fournit des données concluantes et très sérieuses sur la répression des manifestations qui ont eu lieu au Nicaragua depuis avril 2018 et que le gouvernement de ce pays avait nié… cela a eu un grand impact dans les médias et les réseaux et a suscité l’intérêt de la Commission Interaméricaine des Droits de l’Homme (CIDH), qui a inclus les données obtenues dans son rapport sur la situation au Nicaragua et il a été démontré que les tirs n’étaient pas accidentels, mais effectués par des tireurs d’élite .

Cette année, Wilfredo Miranda, avec toute l’équipe du média numérique Divergentes, a reçu le prix Ortega y Gasset 2022 pour la meilleure couverture multimédia: Le défi après le massacre: mémoire, vérité, justice et non-répétition, une série de rapports qui, selon Miranda «… est notre contribution en tant que journalistes à un éventuel processus de justice internationale pour établir les responsabilités».

PEN Uruguay a interviewé Wilfredo pour connaître la situation du journalisme nicaraguayen face à une dictature qui, selon le journaliste Stephen Kingser, correspondant de guerre du New York Times pour le Nicaragua dans les années 1980, est « le régime le plus brutal d’Amérique latine ».

PEN Uruguay : Ortega y Gasset 2022. Qu’est-ce qui a été récompensé dans cette série de reportages multimédias?

Wilfredo Miranda: Nous avons reçu le prix Ortega y Gasset avec un grand étonnement, car c’est un prix qui n’a été remporté que par des collègues que nous, depuis la rédaction de Divergentes, admirons et respectons. C’est pourquoi l’obtention du prix de la meilleure catégorie multimédia pour l’émission spéciale « Le défi après le massacre : vérité, justice et non-répétition » a signifié une bouffée d’oxygène dans un contexte aussi hostile à l’exercice du métier que Nicaragua sous la dictature de Daniel Ortega et Rosario Murillo. Ce que le prix Ortega y Gasset récompense, c’est la persévérance, le courage et la rigueur d’une équipe de reporters composée majoritairement de jeunes de moins de 38 ans et qui tentent de pratiquer un journalisme qui contribue à la recherche de la justice au Nicaragua.

Nous avons fait ce spécial pendant une année entière, après avoir considéré le besoin qui existe dans le pays de construire une mémoire autour des crimes contre l’humanité commis par la police et les paramilitaires du régime sandiniste. L’apport du journalisme de « Divergentes » a été de faire une radiographie approfondie de l’engrenage répressif de la dictature, en définissant clairement les cerveaux et les auteurs de toutes les phases répressives. Identifier l’évolution de la répression et ses schémas, à travers les voix des victimes avant tout, et avec des sources officielles – très rares – qui aboutissent à une mosaïque qui se superpose pour dimensionner le massacre qui a été commis au Nicaragua.

« Le Défi après le Massacre… » est notre contribution en tant que journalistes à un éventuel processus de justice internationale pour établir les responsabilités. C’est un exercice essentiel car le Nicaragua est un pays très oublieux, qui ne sait toujours pas exactement ce qui s’est passé pendant le somocisme, pendant la première dictature sandiniste et pendant le massacre d’avril, le pire bain de sang depuis la guerre. En ce sens, cet exercice journalistique aborde la vérité avec humanisme, éthique, rigueur, contrastant les informations et nous a donné comme résultat ce multimédia spécial qui a reçu le prix Ortega y Gasset. Nous pensons que le prix reçu est un coup de pouce pour le journalisme indépendant au Nicaragua en général, car il ne cède pas à l’assaut répressif.

PEN Uruguay : Comment les médias indépendants au Nicaragua ont-ils réussi à continuer à faire du journalisme professionnel?

Wilfredo Miranda: Comme je l’ai déjà dit, le journalisme nicaraguayen n’a pas cédé à l’assaut brutal de la dictature. Dans les circonstances actuelles, continuer, ne pas se taire pour continuer à informer, implique deux réalités incontournables : l’exil ou la prison. La plupart des journalistes indépendants ont exclu la deuxième option, car nous sommes très clairs sur le fait qu’un journaliste emprisonné ne sert à rien. Depuis juin 2021, date à laquelle le gouvernement a lancé le Parquet pour intimider la presse indépendante, nous sommes plus de 120 à nous être exilés. Alors en exil nous avons trouvé un moyen de nous réinventer, avec toutes les difficultés que cela implique au niveau éditorial, personnel et économique.

Dans le cas de « Divergentes » , la majeure partie de l’équipe continue au Nicaragua en faisant un travail presque clandestin. Bien que nous croyions au journalisme qui descend dans la rue pour les frapper, l’État policier imposé chaque jour au Nicaragua laisse moins d’échappatoires aux reporters pour se déplacer.


La persécution des journalistes a non seulement signifié que le Nicaragua est le seul pays qui n’a pas de journal imprimé dans tout l’hémisphère occidental, que trois salles de rédaction ont été confisquées (« La Prensa », « Confidencial » et « 100% Noticias »), trois journalistes sont emprisonnés, mais cela signifie aussi qu’il n’y a plus de sources à proprement parler, qu’il existe des lois conçues pour criminaliser la liberté d’expression et la presse. Les reporters ne signent pas leurs rapports pour des raisons de sécurité, ils doivent constamment déménager à cause du harcèlement policier, leurs familles sont harcelées et la charge émotionnelle devient très inconfortable. Force est de constater que de nombreux médias ont succombé aux pressions officielles et qu’une autocensure inquiétante mais compréhensible s’est installée. Chaque journaliste possède sa propre peur et lui seul sait jusqu’où aller et ce qu’il est prêt à sacrifier… Malgré tout cela, l’équipe de « Divergentes » ne lâche rien pour continuer à faire du journalisme qui va dans les communautés reculées, qui trouve un moyen de se connecter aux sources malgré le black-out de l’information imposé par le gouvernement ; continuez à chercher au-delà de l’agenda quotidien pour obtenir des œuvres comme celle primée, qui offre une dimension aux lecteurs.

PEN Uruguay : Comment est-il possible de maintenir la couverture et les sources dans un pays où il y a un État policier fort et un système judiciaire qui condamne les opposants et les journalistes ? Même les sources proprement dites peuvent être poursuivies pour avoir donné leur avis.

Wilfredo Miranda: C’est très difficile. Si vous allez dans les médias indépendants au Nicaragua, vous verrez beaucoup de sources anonymes. Nous ne croyons pas à l’abus de l’anonymat, mais c’est devenu le seul moyen de préserver la liberté des quelques sources qui osent encore parler au Nicaragua. L’anonymat nous oblige à être plus rigoureux dans le récit : contraster, vérifier plus de fois, chercher plus de preuves pour dire au lecteur, regardez ici, ce n’est pas seulement l’avis d’une personne anonyme mais nous avons vérifié par nos propres moyens ce que dit cette source. C’est un travail plus ardu mais il est de notre responsabilité de le remplir si nous voulons vraiment faire du journalisme sans fissures, à preuve des canulars gouvernementaux et de sa propagande qui le détournent au quotidien.

Après 2018, plusieurs plateformes d’information numérique ont émergé au Nicaragua, telles que « Article 66 », « Despacho 505 », « Nicaragua Investiga », entre autres, et même « Divergentes » elle-même : comment évaluez-vous que, face à la censure et aux représailles, le journalisme a répondu avec plus de médias au Nicaragua?

Wilfredo Miranda: Au moins 14 médias numériques ont émergé au Nicaragua à la suite de la censure après les manifestations de 2018. Ce fut une litière de médias fabriqués par de courageux collègues et ils ont trouvé sur Internet et les réseaux sociaux la dernière redoute que le gouvernement n’a pas pu contrôler et censurer. Ce spectre de médias est précieux. En ce sens, lorsque « Divergents » est né , nous avons vu qu’il y avait une bonne offre d’actualités de dernière heure, mais pas de journalisme de fond, d’analyses, de chroniques, d’enquêtes… nous avons identifié cette lacune et avons littéralement sauté dedans avec cette ambition en main. En parallèle, nous nous sommes attachés à allier rigueur journalistique et nouvelles manières de raconter, sur de nouvelles plateformes pour toucher des publics plus variés ; nous produisons et concevons nos contenus avec une priorité : verticalement, puisque la plupart de nos visites proviennent des mobiles. Nous essayons de rendre le journalisme plus accessible, plus divertissant, qui offre non seulement au lecteur des informations de qualité mais aussi une bonne expérience utilisateur sur nos plateformes. En ce sens, le journalisme nicaraguayen est non seulement courageux mais aussi très complet et c’est un mur que le gouvernement n’a pas réussi à abattre complètement, comme il l’a fait avec l’opposition, les organisations de défense des droits de l’homme, les ONG, etc.

PEN Uruguay : Le journalisme nicaraguayen a eu une tradition de dénonciation du pouvoir, mais aussi de censure et de répression tout au long de son histoire, pouvez-vous nous décrire le journalisme au Nicaragua avant avril 2018 et après cette date ? A-t-il changé ou est-ce le même?

Wilfredo Miranda: Avant 2018, le Nicaragua était déjà un régime allergique à la presse. Cependant, il y avait une tolérance officielle, pour ainsi dire, plus large. C’est-à-dire que le gouvernement n’a pas osé fermer les médias comme il l’a fait plus tard pour une question de sauvegarde des apparences. Cependant, l’épidémie sociale de 2018 a tout changé et les médias ont été essentiels pour documenter les graves violations des droits humains ; comme dans mon cas les exécutions extrajudiciaires commises par la police et les paramilitaires. Le régime l’a compris et est allé à l’encontre du journalisme, pour le démanteler au maximum. Nous sommes donc entrés dans une phase de résistance, d’exil et de nouveaux défis. Mais ça, le journalisme au Nicaragua a toujours subi les chocs des dictatures. Ainsi, pour paraphraser le titre de « La Prensa », en 1978, lorsque Pedro Joaquin Chamorro a été assassiné, ceux qui sont enterrés sont toujours eux, les satrapes comme Somoza et maintenant Ortega. Résister et ne pas baisser les bras fait partie de l’ADN des journalistes nicaraguayens.

PEN Uruguay : Pour finir, nous voulons vous poser cette simple question sur ce métier, pourquoi vous consacrez-vous au journalisme?

Wilfredo Miranda: Je vous donne une réponse d´une évidence accablante mais je pense que c’est la bonne chose à faire : parce que ça vaut le coup. Car c’est un engagement qui se renouvelle après chaque reportage pour essayer de contribuer à avoir un pays meilleur, un monde meilleur. Le journalisme, comme le disait Alma Guillermoprieto, est un privilège d’être au premier rang même si l’émission est désastreuse. C’est une expérience fascinante tout le temps. Un coup dur, mais ça vaut le coup.


Entrevista com o jornalista Wilfredo Miranda, vencedor do prêmio Ortega y Gasset 2022: «O jornalismo “Nica” não cedeu ao ataque brutal da ditadura”.

Retirado do El País (Madri), 20 de junho de 2022

Wilfredo Miranda Aburto nasceu em 1992 na Nicarágua. Ele tem apenas 30 anos, mas aos 26 já havia recebido o prestigioso Prêmio Ibero-Americano no Prêmio Internacional de Jornalismo Rei da Espanha (2018), da Agência EFE e da Agência Espanhola de Cooperação Internacional por sua reportagem «Eles atiraram com precisão: at para matar!». Na ocasião, o júri afirmou:

«[É um] exemplo interessante de investigação, que fornece dados conclusivos e muito sérios sobre a repressão aos protestos que ocorreram na Nicarágua desde abril de 2018 e que o governo daquele país havia negado… a mídia e as redes e despertou o interesse da Comissão Interamericana de Direitos Humanos (CIDH), que incluiu os dados obtidos em seu relatório sobre a situação na Nicarágua e mostrou que os disparos não foram acidentais, mas realizados por franco-atiradores.

Este ano, Wilfredo Miranda, juntamente com toda a equipe da mídia digital Divergentes, recebeu o Prêmio Ortega y Gasset 2022 pela melhor cobertura multimídia: O desafio após o massacre: memória, verdade, justiça e não repetição, uma série de reportagens que, segundo Miranda «…é nossa contribuição como jornalistas para um eventual processo de justiça internacional para estabelecer responsabilidades».

O PEN Uruguai entrevistou Wilfredo para conhecer a situação do jornalismo nicaraguense diante de uma ditadura que, segundo o jornalista Stephen Kingser, correspondente de guerra do The New York Times para a Nicarágua durante a década de 1980, é «o regime mais brutal da América Latina».

PEN Uruguai: «O que foi premiado nesta série de reportagens multimídia de Ortega y Gasset 2022?»

Wilfredo Miranda: Recebemos o prêmio Ortega y Gasset com grande espanto, pois é um prêmio que só foi conquistado por colegas que nós, da escrita de Divergentes, admiramos e respeitamos. Por isso, a obtenção do prêmio na categoria de melhor multimídia pelo especial «O desafio após o massacre: verdade, justiça e não repetição» significou um sopro de oxigênio em um contexto tão hostil ao exercício do ofício, como é Nicarágua sob a ditadura de Daniel Ortega e Rosario Murillo. O que Ortega y Gasset premia é a persistência, a coragem e o rigor de uma equipe de repórteres composta majoritariamente por jovens com menos de 38 anos e que procuram praticar um jornalismo que contribua para a busca da justiça na Nicarágua.

Fizemos este especial por um ano inteiro, depois de considerar a necessidade que existe no país de construir uma memória em torno dos crimes contra a humanidade cometidos por policiais e paramilitares do regime sandinista. A contribuição do jornalismo de «Divergentes» foi fazer um raio-x profundo da engrenagem repressiva da ditadura, delimitando claramente os idealizadores e perpetradores de todas as fases repressivas. Identificar a evolução da repressão e seus padrões, através das vozes das vítimas sobretudo, e com fontes oficiais – muito escassas – que resultam em um mosaico que se sobrepõe para dimensionar o massacre que foi cometido na Nicarágua.

O Desafio após o Massacre é nossa contribuição como jornalistas para um eventual processo de justiça internacional para estabelecer responsabilidades. É um exercício essencial porque a Nicarágua é um país muito esquecido, que ainda não sabe totalmente o que aconteceu durante o Somocismo, durante a primeira ditadura sandinista e durante o massacre de abril, o pior derramamento de sangue desde a guerra. Nesse sentido, este exercício jornalístico aborda a verdade com humanismo, ética, rigor, contrastando a informação e deu-nos como resultado esta multimédia especial que foi galardoada com o Ortega y Gasset. Acreditamos que o prêmio recebido é um impulso para o jornalismo independente na Nicarágua em geral, porque não cede à investida repressiva.

PEN Uruguai: “Como a mídia independente na Nicarágua conseguiu continuar fazendo jornalismo profissional?”

Wilfredo Miranda: Como eu disse antes, o jornalismo “nica” não cedeu ao ataque brutal da ditadura. Nas atuais circunstâncias, continuar, não ficar calado para continuar informando, implica duas realidades incontornáveis: o exílio ou a prisão. A maioria dos jornalistas independentes descartou a segunda opção, pois estamos muito claros que um jornalista preso é inútil. Desde junho de 2021, quando o governo lançou o Ministério Público para intimidar a imprensa independente, mais de 120 de nós foram para o exílio. Assim, no exílio encontramos uma forma de nos reinventarmos, com todas as dificuldades que isso implica a nível editorial, pessoal e económico.

No caso de “Divergentes”, a maior parte da equipe continua na Nicarágua fazendo um trabalho quase clandestino. Embora acreditemos no jornalismo que vai às ruas para chutá-los, o estado policial imposto na Nicarágua a cada dia deixa menos brechas para os repórteres se moverem.


A perseguição contra os jornalistas não significa apenas que a Nicarágua é o único país que não tem um jornal impresso em todo o Hemisfério Ocidental, que três redações foram confiscadas (La Prensa, Confidencial e 100% Noticias), três jornalistas estão presos, mas o que significa que não há mais fontes para falar, que há leis destinadas a criminalizar a liberdade de expressão e a imprensa. Os repórteres não assinam seus relatórios por razões de segurança, eles têm que mudar de casa constantemente devido ao assédio policial, suas famílias são assediadas e a carga emocional torna-se muito desconfortável. Não se pode negar que muitos meios de comunicação sucumbiram à pressão oficial e uma autocensura preocupante, mas compreensível, foi instalada. Cada jornalista é dono de seu próprio medo e só ele sabe até onde ir e o que está disposto a sacrificar … comunidades, que encontra o caminho para se conectar com as fontes apesar do blecaute de informações imposto pelo governo; continuar pesquisando além da agenda diária para obter obras como a premiada, que oferece dimensão aos leitores.

PEN Uruguai: “Como é possível manter a cobertura e as fontes em um país onde existe um estado policial forte e um judiciário que condena opositores e jornalistas? Mesmo as mesmas fontes podem ser processadas por dar sua opinião.”

Wilfredo Miranda: É muito difícil. Se você entrar na mídia independente na Nicarágua, verá muitas fontes anônimas. Não acreditamos no abuso do anonimato, mas se tornou a única maneira de preservar a liberdade das poucas fontes que ainda ousam falar na Nicarágua. O anonimato obriga-nos a ser mais rigorosos na hora de contar: contraste, verifique mais vezes, procure mais provas para dizer ao leitor, veja aqui, não é apenas a opinião de um anónimo, mas verificamos por nossos próprios meios o que diz esta fonte . É um trabalho mais árduo, mas é nossa responsabilidade cumpri-lo se realmente queremos fazer jornalismo sem fissuras, provas de embustes governamentais e sua propaganda que o desmerece no dia a dia.

PEN Uruguai: «Depois de 2018, várias plataformas digitais de notícias surgiram na Nicarágua, como «Artigo 66», «Despacho 505», «Nicarágua Investiga», entre outras, e até mesmo «Divergentes»: Como você avalia isso, em face de censura e represálias, o jornalismo respondeu com mais mídia na Nicarágua?”

Wilfredo Miranda: Pelo menos 14 meios de comunicação digital surgiram na Nicarágua como resultado da censura após os protestos de 2018. Tem sido um punhado de veículos feitos por bravos colegas que encontraram na internet e nas redes sociais o último reduto que o governo tem incapaz de controlar e censurar. Este espectro de mídia é valioso. Nesse sentido, quando “Divergentes” nasceu, vimos que havia uma boa oferta de “notícias de última hora”, mas não jornalismo aprofundado, análises, crônicas, investigações… mão. Ao mesmo tempo, partimos para aliar o rigor jornalístico a novas formas de contar, em novas plataformas para atingir públicos mais variados; produzimos e projetamos nosso conteúdo com uma prioridade: verticalmente, já que a maioria de nossas visitas vem de celulares. Procuramos tornar o jornalismo mais acessível, mais divertido, que não só proporcione ao leitor uma informação de qualidade, mas também uma boa experiência do usuário em nossas plataformas. Nesse sentido, o jornalismo nicaraguense não é apenas corajoso, mas também muito completo e é um muro que o governo não conseguiu derrubar completamente, como fez com a oposição, organizações de direitos humanos, ONGs, etc.

PEN Uruguai: “O jornalismo nicaraguense tem uma tradição de denunciar o poder, mas também de censura e repressão ao longo de sua história. Você poderia nos dar uma descrição do jornalismo na Nicarágua antes de abril de 2018 e depois dessa data? Mudou ou é o mesmo?”

Wilfredo Miranda: Antes de 2018, a Nicarágua já era um regime alérgico à imprensa. No entanto, havia uma tolerância oficial, por assim dizer, mais ampla. Ou seja, o governo não se atreveu a fechar a mídia como fez mais tarde para proteger as aparências. No entanto, o surto social de 2018 mudou tudo e a mídia foi fundamental para documentar as graves violações de direitos humanos; como no meu caso as execuções extrajudiciais cometidas por policiais e paramilitares. O regime entendeu isso e foi contra o jornalismo, para desmantelá-lo ao máximo. Entramos então numa fase de resistência, exílio e novos desafios. Mas isso, o jornalismo na Nicarágua sempre suportou os choques das ditaduras. Assim, parafraseando a manchete do La Prensa em 1978, quando Pedro Joaquín Chamorro foi assassinado, os enterrados são sempre eles, os sátrapas como Somoza e agora Ortega. Resistir e não desistir faz parte do DNA dos jornalistas “nica”.

PEN Uruguai: “Para finalizar, queremos fazer uma pergunta simples sobre esta profissão, por que você se dedica ao jornalismo?˝

Wilfredo Miranda: Eu te dou uma resposta banal, mas acho que é a coisa certa a fazer: porque vale a pena. Porque é um compromisso que se renova a cada relatório para tentar contribuir para ter um país melhor, um mundo melhor. O jornalismo, como disse Alma Guillermoprieto, é um privilégio estar na primeira fila mesmo que o espetáculo seja desastroso. É uma experiência fascinante o tempo todo. Uma batida difícil, mas vale a pena.

 
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